“Café filosófico” en el Café Libertad 8 el VIERNES 7 DE ENERO

¿Qué tal llevamos el frío invernal?¿A que apetece sentarse en un lugar tranquilo, con calorcito y una taza de café o de té para hablar largo y tendido sobre lo que nos importa?
¿Qué tal si lo hacemos? Este viernes 7 de Enero en el Café Libertad, Calle Libertad nº 8, desde las 19 a las 20 llevaremos a cabo un café filosófico para los más valientes…¿Quién se atreve a pensar en lo imposible?
La problemática con la que partiremos será…El Silencio

Síntesis.

Los silencios de un buen café

 

Diálogo filosófico celebrado en el Café Libertad por el Centro Sofía

Todo sucedió un siete de enero. Un día más donde empieza todo. Era la primera vez que las filósofas del Centro Sofía se reunían ante una taza de café en el madrileño local de la calle Libertad. Los asistentes e interesados fueron llegando a la hora convocada. Nada menos que un total de siete personas se reunieron. Al fondo de la sala, y entres buenas compañías, el grupo de diálogo pasó más de una hora entres palabras, filosofía y silencios.

Una cooperativista del Centro Sofía invitó a comenzar el café filosófico con una música muy especial. En ese momento, repentinamente, se apagó la música, y entre sonrisas y sentimientos encontrados todas las personas permanecieron calladas durante un minuto. Treinta segundos de silencio se convirtieron en un tiempo largo para unos y más breve para otros.

Este silencio inicial fue coherente con la problemática que se quería para dialogar. El silencio. Tazas de café y la calma rota por tranquilas palabras generó un ambiente de diálogo.

Esta pequeña vivencia dio lugar por parte del grupo a un gran número de cuestiones. Cada uno puede intuir lo que allí comenzó a tejerse:

            -¿Qué diferencias hay entre el silencio y la soledad?

            -¿Por qué el silencio me hace sonreír?

            -¿Qué es el silencio?

            -¿Por qué es tan incómodo el quedarte en silencio?

            -¿Cómo conseguir el silencio?

            -¿Por qué al silencio interior se le llama silencio?

            -Si el silencio externo es la ausencia de sonido, el silencio interior ¿qué es?

            -¿Cuántos tipos de silencio hay?

Las diferencias entre el silencio exterior y el silencio interior ocuparon gran parte del primer diálogo. La conversación conduciría a los tipos de silencio. De ahí, parecía que se volvería a investigar qué es el silencio en sí mismo.

Un participante definió que el “silencio exterior es la ausencia de sonido o la ausencia de palabra hablada porque la palabra escrita no produce sonido”. Otra de las asistentes resaltó que para ella “el silencio interno tenía que ver con la tranquilidad”. Pero el silencio interno también puede “tener que ver con un silencio que se da no a nivel físico, sino de otra parte que no tiene que ver con el cuerpo”. O el silencio puede ser “ausencia de todo”. ¿Y se puede dar el silencio total? ¿Habría diferencia entre silencio total y silencio relativo?

Pero ¿a qué sabe el silencio? Para uno el silencio supo al “color blanco”, porque es neutro. Hubo más sabores: a “dulce” porque es armonioso,  a “agua” porque no tiene un gran sabor, pero tiene presencia. La nueva pregunta permitió al grupo avanzar desde otra perspectiva.

Y, ¿a qué huele el silencio? A “rosas” porque es dulce y suave. No tiene olor. A “despensa cerrada con moho”, algo que puede ser o no agradable dependiendo de si lo buscas o no, de si lo quieres o es algo impuesto. El silencio siguió dándonos pistas en la conversación.

Dos supuestos bandos con diferentes posturas aparecieron en la conversación. Unos defendieron que el silencio no es agradable y que, al menos, puede ser desagradable. Otros consideraron que es algo agradable, porque ayuda a encontrarse con uno mismo, a sentirse tranquilo, en paz, y en armonía. El diálogo dio un giro. Las dos posturas diferentes se clarificaron y acercaron a través de nuevas palabras y reflexiones. Entonces pareció que los asistentes tenían la misma postura con algunas diferencias.

¿Y puede haber silencio positivo y negativo al igual que sonido positivo y negativo? Quizá, dependerá de cómo afecte el silencio o el sonido a cada persona. Hay silencios cómodos y silencios incómodos. La diferencia entre ambos puede estribar en el grado de confianza que se tiene con las otras personas. Sin embargo, cuando estamos en silencio, “¿estamos con los otros o estamos solos?” El silencio, estando en compañía, ¿es desnudez de la persona?, ¿el silencio es una conexión a otro nivel con los demás?, ¿será menos superficial?

El café no terminaba y se siguió con más diálogo. Intercambios de creencias acerca del silencio. “El que tiene mucho ruido algunas veces necesita dejarlo echar a rodar para que la palabra se libere”, comentaban. Otras veces lo que necesita es aplacar ese ruido sin dejar que salga. “La palabra tiene un gran valor pero no absoluto”. Las cosas son al margen de si uno las nombra ¿o no? Pero el silencio no siempre es positivo “¿qué ocurre con el silencio que viene de una opresión?”  Entonces hubo un Silencio.

Centro Sofía:

Ahora es tu momento para pensar. Han hablado sobre lo que es para ellos el silencio interno y el silencio externo, de posturas irreconciliables se pasa a posturas idénticas, pero viendo el problema desde dos perspectivas distintas, cual péndulo han girado en sentidos contrarios para encontrarse e ir juntos investigando lo que de un lado y del otro se estaban diciendo. El silencio se vio como ausencia de palabra, de sonido, de significado, de pensamiento. El silencio constructivo se vinculó con la armonía, con el encontrarse con uno mismo, con la profundidad.

Y vuelven los dialogantes a alzar el vuelo hacia nuevos caminos al contemplar que no todo silencio es positivo. Hay silencios terroríficos. El de la opresión es uno de ellos.

Comentario de una compañera del norte sobre el  silencio:

“Ay!El silencio…lo primero que me viene a la cabeza es paz en los oídos pero si profundizo en la idea…depende de dónde, el silencio es horrible. Por ejemplo, el silencio en un aula de infantil, el silencio en un niño pienso que es antinatura (aunque reconozco que a veces se lo exijo a los niños y niñas, el humano soporta unos límites…) o si pensamos en el silencio de una persona cuando está sometida a la otra, a nivel político…

Y tenemos el silencio placentero, el de un bosque (si es que conseguimos encontrar el silencio en él), al igual que el de una playa si obviamos el sonido del mar, o el silencio de cuando una se recoge en su “casita” y puede tener un tiempo para meditar…

El triste silencio de la muerte y el cariñoso silencio de un bebé cuando duerme en el regazo de sus padres. Hay tantos silencios que nos rodean buenos y no tan buenos para nuestros sentidos y sentimientos…que se te ocurren a poco que reflexiones sobre ellos…Un abrazo silencioso y afectuoso”

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Acerca de centrosofia

Centro de aplicación del diálogo filosófico.
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