“Diálogo a la Carta” de Enero

¡¡Hola!!
Estamos en enero y estrenamos año, así que vamos a celebrarlo con un nuevo encuentro en la calle, ya sabéis dialogando al aire libre para que el pensamiento, el diálogo y la acción se refresquen con la mejor compañía.

Os recordamos que no es necesario haber venido alguna vez ni tampoco conocernos. Está abierto a cualquier persona. Repetimos lugar: en la Plaza Mayor, en algún punto de los soportales. ¿El día y la hora? Domingo 16 de enero de 11:00 a 13:00 horas.
Un abrazo,
Centro Sofía

SÍNTESIS.

Diálogo a la Carta

16 de enero, Plaza Mayor, Madrid

 ¿Quién soy? “Lo pregunto aunque yo no tengo problemas”

 Eran las once de la mañana y el Centro Sofía ya había colocado sus sillas en la castiza Plaza Mayor. El empedrado suelo lucía recién estrenado como hace siglos. Decenas de policías con sus motos no asustaban a los vendedores ambulantes. Armonía y un sol de enero. Único. El olor a bocata de calamares llegaba por la espalda. Y, a mano derecha de los soportales, haciendo poco negocio, podías ver a los filatélicos, aquellos románticos. Una pequeña mesa alojaba los plateados marca-páginas con el eslogan del Centro Sofía: ¿Te atreves a pensar en lo imposible? y la frase de María Zambrano: “No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero”. Amar a las palabras por unos breves instantes sin más interés y buscar respuestas de forma conjunta. Además, en la mesa se divisaba fácilmente el “menú” del diálogo. Un papel plastificado anunciaba a peatones y curiosos aquellas preguntas de las que quisieran hablar.

 Julio, de unos 60 años, se acercó a la mesa y dijo: “¿Y esto de qué va? ¿Puedo elegir una pregunta y me la responderéis?” La respuesta fue clara: El Centro Sofía no responde a las preguntas sino que dialogamos y reflexionamos juntos para cada uno construya su propia respuesta.

El primer interesado miró indeciso el menú de preguntas y con una ligera sonrisa dijo: “¿Quién soy yo?”. La primera respuesta de Isabel, que participaba en el diálogo, acompañando a Carmen y a Ana fue: “serás quien quieras ser”. Sin embargo Julio no estaba de acuerdo: “No, porque puede ser que yo quiera ser rico y que en cambio sea pobre”. Determinar quién soy no es quién quiero ser.  También llegar a separar las diferencias entre el “tener” y el “ser” y entre esa parte que nos construye como personas y esa parte que construimos comenzó a ocupar el diálogo. Cuándo el grupo estaba delimitando qué parte del “yo” podemos construir apareció un habitual amigo. Spiderman. Sí. Era él. Era un superhéroe que no tenía ni frío, ni calor, tan sólo tenía un roto, grandecito, en la parte alta de la pierna de su disfraz. “Qué bueno veros por aquí otra vez, que os vaya bien”, comentó encantador. Así continuó su trabajo haciéndose fotografías con los niños que jugaban por la Plaza Mayor.  

Julio, un poco sorprendido por el encuentro, no se había desanimado todavía y nos explicaba que no saber lo que se puede cambiar y lo que no, genera vivir con mucha incertidumbre. Comentaba que, por un lado está lo que quiero ser, que uno puedo construir, y por otra está el quién soy. Lo que uno es, continuaba Julio, no se puede construir y depende de los accidentes, de las cosas que pasan que uno no puede cambiar. ¿No puede cambiar? No, porque uno no es consciente de lo que va a pasar cien por cien seguro, así que no puedo hacerlo, apuntala añadiendo: “Da miedo cambiar las cosas si no sabes lo que va a pasar”. La teoría del gato metido en una caja con un tarrito venenoso salió a la luz. “Hasta que no abras la caja no vas a saber si el gato tomó el veneno, está muerto o está vivo. Sin embargo, si abres la caja rompes el principio de incertidumbre”. Entonces, Ana preguntó: ¿Hay cosas que se pueden preveer? Si paso por un lugar peligroso me puede caer una teja encima, si no paso, no me caerá. “Y, por si acaso, yo no paso”, afirmó Julio, quien ya se notaba un poco cansado al no sentirse contestado, más bien invitado a pensar por sí mismo. Así que reincidió en su curiosidad, “¿pero quién soy? ¿Las cosas ocurren por casualidad o no? ¿Al final tienes que morir igual? ¿Cómo influye esto en tu identidad?”, Julio dejó claro que sólo preguntaba por preguntar y que “no tenía problemas”. El decir “quién soy” es algo parecido a saber por qué suceden las cosas  y Julio seguía dándole vueltas al destino y a la construcción de la persona. Hasta que sin más, se levantó, dio las gracias y marchó. 

 

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Acerca de centrosofia

Centro de aplicación del diálogo filosófico.
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2 respuestas a “Diálogo a la Carta” de Enero

  1. Gloria dijo:

    Hola amants de la sabiduría.
    Hoy, Domingo día 16, he ido a la Plaza Mayor y no os he encontrado.
    Estaría bien saber algo más de la cita.
    Sitos. Gloria

    • centrosofia dijo:

      Hola Gloria!!!Hemos estado de 11 a 13 en la Plaza Mayor, al lado de los suportales donde se encuentra en punto de información turística. Hoy ha habido mucho ajetreo con la venta de libros y de sellos…verdad?El próximo mes cambiaremos de espacio, ya os lo iremos comunicando en breve!!!Siempre estamos, así que si no nos veis dentro del horario marcado, volved a dar otra vuelta porque seguro que estamos!!!Hasta pronto!!!y gracias por venir!!!

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