TEATRO SOCIAL Y DIÁLOGO FILOSÓFICO

 

El próximo 13 de febrero de 2011 de 18:30 a 21:30, el Centro Sofía y la Asociación Cultural Otras Ideas os invitamos a un taller de Teatro Social y Diálogo filosófico en la Prospe (Escuela Popular La Prosperidad, calle Luis Cabrera, 19,  http://prosperesiste.nodo50.org/ ) en el que se plantearán diferentes dinámicas que inviten a reflexionar, dialogar y actuar sobre la reforma laboral y los recortes sociales. Entendemos el teatro social como un conjunto de ejercicios y técnicas teatrales que tienen por objetivo redimensionar al teatro, tornándolo un instrumento eficaz en la comprensión y la búsqueda de alternativas para problemas sociales e interpersonales.

 A partir de lo experimentado,  se abre el diálogo filosófico, que es un tipo de diálogo en el que se investiga, reflexiona, cuestiona y construyen alternativas para problemáticas planteadas por el grupo. El diálogo comienza con una pregunta planteada y elegida por el grupo. La pregunta es fundamental porque invita al diálogo, a diferencia de las afirmaciones que nos cierran al intercambio constructivo de opiniones. A través de la comedia, el drama, el juego y el diálogo experimentamos nuevas herramientas que nos permitan trabajar en grupo y utilizarlas para transformar la realidad.

Los griegos usaban el teatro y la filosofía como expresión de sabiduría, ¡recuperémoslas!

TEATRO SOCIAL Y DIÁLOGO FILOSÓFICO

Síntesis

 De nuevo nos reunimos la Asociación Otras Ideas y Centro Sofía para reflexionar, dialogar y actuar sobre la Reforma Laboral en numerosa compañía: veintidós personas decidimos pasar algo más de tres horas una tarde de domingo.

El teatro social nos permitió calentar el cuerpo sobre cómo vivíamos la reforma laboral, después compartimos con una persona las consecuencias de dicha reforma en nuestra vida y además construimos imágenes corporales con distintas personas. Hicimos un pequeño paréntesis de descanso y comenzamos con el diálogo filosófico.

Las preguntas que surgieron del grupo fueron las siguientes:

-¿Nos creemos de verdad que estamos en una situación de cambio?

-¿Nuestro karma es tan jodido?

-¿Cuál es el camino más fácil para unirnos?

-¿Qué dificultades hay en la comunicación para la organización y la unión?

-¿Qué compromisos y qué riesgos estoy dispuesto a aceptar?

-¿Cuál es el objetivo común?

-¿Somos capaces de abandonar nuestros objetivos individuales por el objetivo común?

-¿Somos coherentes con nuestras reivindicaciones?

-¿Conocemos las consecuencias reales de la aplicación de la Reforma?

Decidimos comenzar la investigación con la pregunta ¿Qué compromisos y qué riesgos estoy dispuesto a aceptar?

Surgieron varias definiciones sobre qué entendíamos por “compromiso”, como “renunciar por hacer unas cosas”, “algo que tengo que hacer y no me obligan”, “consecuente y fiel”, “visión de conjunto y no renuncias a tu individualidad”,”esfuerzo hacia un objetivo”, “responsabilidad de sumarse a un proyecto común libremente aceptado”. El compromiso se mostró, por tanto, de dos formas diferentes: visto como un esfuerzo real o visto como un sacrificio. El sacrificio era entendido como algo negativo por lo que el grupo casi en su totalidad decidió mejor evitar. Sobre el compromiso que implica un esfuerzo, se fue desarrollando más, descubriendo una necesidad de coherencia y de ser consecuentes para conseguirlo, lo cual puede implicar dolor porque supone construir nuevos estilos de vida y romper con los anteriores, de ahí el esfuerzo necesario para seguir con el compromiso.

Pero cumplir con el compromiso también nos exige más o menos dependiendo de las circunstancias del individuo y los riesgos que uno tiene que asumir son igualmente diferentes dependiendo de esas condiciones personales. Podemos renunciar a cumplir con el compromiso y lo hacemos cuando miramos a otro lado. La crisis es mirar a otro lado. Con la mirada no permitimos que “jodan” a otro. Entonces, ¿por qué no miramos a los ojos? Y más… ¿Se puede medir el compromiso? ¿Por qué hay que medir el compromiso? ¿Hay grados de compromiso? ¿Te comprometes o no?

Igualmente, se pensó en el posible choque que se puede dar entre el compromiso personal, que exige esa coherencia personal, y el compromiso colaborativo.

El reloj nos sugirió que debíamos marcharnos y seguir atendiendo otros “compromisos”, y después de evaluar el taller realizado nos despedimos las veintiséis personas que habíamos compartido el teatro social y el diálogo filosófico una tarde-noche de domingo.

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Acerca de centrosofia

Centro de aplicación del diálogo filosófico.
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